Del desconcierto al rencor, del rencor al cabreo, del cabreo a los deseos de venganza. De ahí al resurgimiento, y del resurgimiento CAIDA EN PICADO AL ABATIMIENTO. y se vuelve a levantar, aunque le tiemblan las piernas, proque es débil y está sola. Y otra vez esperará sólo a que acabe el día.
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